Justo estaba él frente de mi.
Yo extendí mis brazos con una sonrisa dibujada en el rostro; aunque habia llegado tarde, muy tarde para él pero en el preciso momento para hacer que se quedara.
Él solo me acerco en un segundo y ya estaba yo sintiendo sus labios, sus labios que tanto habia añorado besar, ese momento me pareció un largo instante.
No recuerdo que hice con mis brazos, al final solo sonreí porque él estaba allí por mi y ya jamas volvería a añorar su presencia como antes.
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