Quería impregnarme de todo lo que aquel hombre era, quería estar en lo más profundo de sus poros, navegar por su esencia, por ese olor tan suyo a perfume fino de marca, quería ser su caricia más atrevida, yo quería ser suya en su mirada y en todas las formas posibles quería pertenecerle.
Quería enamorarlo y luego darle todo mi amor, quería darle todo mi afecto, todos mis poemas, mis palabras, mis dibujos, mis besos... Todo lo que era mío quería dárselo.
Fue tan corto ese momento donde nos enamoramos, fue tan corto ese momento donde dijiste: ”te amo“
Que no pude entregarte mis cartas, mis obsequios, mis miradas, mis palabras.
Eso no era nada comparado con que te allá dedicado mis sentimientos y con ellos el corazón.
Ahora solo quisiera ya no sentir esta cruel sensación de no poder des hacerme de tus besos y caricias; fuiste mi mayor pasión y no encuentro como deshacer lo que al principio añore.
¿Cómo sacarte de mi cabeza? ¿Cómo no pensar en ti cuando salgo con alguien más?
Me entregue en lo profundo del universo para sentir tu amor sincero.
¿Qué hice mal? Lo único que hice fue amarte incondicionalmente y quizás no estabas preparado para sentirte amado.
¿Ahora que hago?
Si mis deseos, mis impulsos, mis sentimientos, mi cabeza, mi corazón y con el mi amor te reclaman a mi lado una noche más.
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