Mi conveniente intromisión hizo acontecer un hecho en particular.
Mis palabras se prepararon para tu arribo a mis impulsos.
Tu estruendosa voz me inundo el pensamiento de una sensación armoniosa sin igual y de repente el tiempo inexistente en el que me encontraba dejo de subsistir aun mas; así comencé a indagar en tu forma de ser, un motivo para no desvanecer en el incauto momento que te escuche.
Mi atracción se vio envuelta en una nueva guerra entre mis sentimientos y mis deseos por el cortejo de tu demente presencia.
Me fundiría en el placer que en tu interior encontré y con los días mas quise obtener.
Luego me hice convencer de que en tus palabras no encontraría algo que me hiciera volver a creer en el valor que alguna vez en las letras de alguien mas deposite.
Sin embargo me perdí en el murmullo cuando dijiste « demos tiempo al tiempo.»
Y mi berrinche no se hizo esperar, pues era una de las cosas que había llegado a odiar; que el tiempo es un invento, ya te lo he llegado a explicar y que la distancia es relativa, en sí estamos en el mismo lugar.
Tomando un respiro, me deje llevar por la aventura en la que me hiciste entrar, siendo participe de contigo mas conversar, me brindabas atención y en un arrebato de ego, quise acaparar por completo toda esa intención.
Tu sonrisa combinada con tu vista forman tal elegancia que quise ser dueña de tus risas y todas tus miradas.
Continuamente quise darte a entender que por un momento solo para mi te quería tener.
Si hablamos de tus labios bien formados, si hablamos de tus ojos intrigados por ver el alma dentro de los míos, por descubrir el significado de todo lo que te digo, es porque me encantas tu y tus sentidos, tu y tus idealísimos, tus sueños y tus conceptos;también me gusta depositar todas esas dudas que quizás llegas a experimentar de mi forma tan bizarra de expresar mi amar a la vida en general.
Pero lo que mas me gusta de todo esto es cuando te veo y veo tu esencia que se desborda tras cada palabra pronunciada.

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